• En España, este mercado se concentra en urbes como Madrid y Barcelona
  • Optar por la oficina flexible es un 80% más barato que una tradicional

El fenómeno coworking (el mercado de oficinas flexibles) continúa expandiéndose en España con la vista puesta en alcanzar hasta un 30% del mercado total de oficinas en 2030 impulsado por unas inversiones que, en las principales empresas del sector, suman ya más de 70 millones de cara a los próximos años.

En España, este mercado se concentra en grandes núcleos urbanos, principalmente, en Barcelona y Madrid, aunque aún se sitúan en los puestos 12 y 13 del ranking europeo de demanda que elabora la consultora inmobiliaria Savills Aguirre Newman y la firma Workthere.

Como prueba del apetito de los usuarios por este modelo, la contratación de oficinas de este tipo de espacios flexibles se triplicó en Barcelona y Madrid en 2018 con respecto al año anterior y permitió que ambas ciudades pasaran de tener 30.000 metros cuadrados (m2) a sumar más de 90.000 m2, según un estudio elaborado por la consultora Cushman & Wakefield.

El espejo de Londres

En Europa, la contratación de superficie de oficinas por parte de operadores de viviendas flexibles se incrementó un 20% en 2018 y se prevé que capitales más pequeñas -como Dublín o Estocolmo, y ciudades secundarias en mercados maduros como Hamburgo, Frankfurt o Birmingham- experimenten una fuerte demanda de oficinas flexibles, lejos todavía de ciudades como París o Londres, con una demanda del 15 % sobre el total de oficinas.

“Londres es el espejo en el que nos miramos”, afirma el director de Business Space de Cushman & Wakefield, Javier Bernades, que señala que el sector demanda espacios “cada vez más grandes”.

Entre los tres potenciales perfiles de este tipo de oficinas, Bernades señala a los autónomos, startups y grandes empresas corporativas, que son “las que van a tirar del sector en los próximos años”.

“El mundo del trabajo está cambiando completamente y las empresas deben adaptarse a estos cambios”, explica el directivo, que considera que el desarrollo tecnológico ha sido un factor “fundamental” para aportar mayor flexibilidad y una nueva forma de entender el ámbito laboral.

Entre las principales ventajas del sector, los operadores de coworking coinciden en señalar la flexibilidad en el diseño del espacio, su redimensionamiento según la plantilla, los servicios añadidos o la reducción de costes. De hecho, el alquiler de oficinas en España ronda los 250-380 euros/mes por puesto de trabajo.

Según el presidente de la asociación de oficinas flexibles ProworkSpaces, Eduardo Salsamendi, optar por las oficinas flexibles es un 80% más barato que establecer una oficina tradicional. Además, la directora de Savills Aguirre Newman, Ana Zavala, apunta también como factor a tener en cuenta “la creación de una comunidad entre las personas y empresas”, así como las sinergias y la “red de contactos” que se crea entre ellas en este tipo de espacios.


Fuente: elEconomista.es